UN DIOS SALVAJE
El sábado 21 de febrero estuvimos con unas amistades en el Teatro Alcázar divirtiéndonos con esta tragicomedia que había escogido precisamente una de nuestras amistades. Copio de la web del teatro: "Un Dios salvaje, una versión de Jordi Galcerán de la obra de la dramaturga francesa Yasmina Reza de gran éxito internacional, con Luis Merlo, Natalia Millán, Juanan Lumbreras y Clara Sanchis. Un texto cómico exquisito con un sencillo argumento disecciona una sátira de la sociedad contemporánea con mucho sentido del humor, la pareja, la educación y la competitividad". Cuatro personajes en escena que de forma esperpéntica muestran cuatro personalidades socioculturales, emocionales e introspectivas. Al principio es fácil tender a identificarse con alguna de las cuatro personalidades pero en realidad conforme avanza la obra descubrimos que todas las personas tenemos o podemos tener las cualidades, defectos y excesos de los cuatro personajes, independientemente de que los expresemos abiértamente o los ocultemos en armarios por timidez o corrección cultural. Se plantean muchos temas aunque evidentemente sin posibilidad de profundizar en ellos. Como dijo mi amiga, se podría desarrollar un posterior "teatro- forum" para analizar estas temáticas. Algunas son clásicas como la educación de las infancias o las relaciones de pareja y otras más específicamente contemporáneas como la dependencia de los teléfonos móviles. Uno de los asuntos que seguramente pasen más desapercibidos para la mayoría del público pero que a mí me interesa mucho es el de los efectos adversos de los medicamentos y como las empresas farmacéuticas los ocultan y defienden a través de sus equipos de abogacía. Un aspecto que se trata muy de pasada y casi como mera excusa para escenificar la dependencia a los móviles. Me interesa, ya sabéis, por los efectos adversos de las vacunaciones covid, el negacionismo político en relación con las invisibilización de las personas afectadas y el blindaje de las farmacéuticas. Magníficas y realmente complicadas interpretaciones por lo esperpéntico de cada personaje. Lleno absoluto, afortunadamente conseguí butacas en la primera fila, pudimos ver y oírlo todo sin ninguna dificultad. Muchas risas y mucha posibilidad de reflexión. Muy recomendable.

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