AMARGA NAVIDAD. NOVELA METACINEMATOGRÁFICA

El viernes 20 de marzo estuvimos en los cines Princesa leyendo el estreno de la última novela de Almodóvar. En la "hoja de sala" se define con una frase que ya antes de ver la película me sedujo: "Este juego metacinematográfico y pirandelliano". Tras la proyección celebramos un "cineforum" improvisado mientras cenábamos en un restaurante cerca de nuestro hogar. La primera impresión de Hilario fue que es una película muy rica, con muchos personajes, con muchos contextos, con muchos matices. Considero que es, de hecho, una de las creaciones más ricas del director, tanto que más que ver una película realmente estuvimos leyendo una novela. Una novela con varios elementos principales: el metacine, la empatía, la autobiografía. Porque el argumento principal es la creación cinematográfica. Asistimos al "cine dentro del cine", pero que, más allá de lo pirandelliano, se desgrana como en un juego de matrioshkas: el director ha escrito un guion donde el protagonista es un guionista que está escribiendo un guión en el que la protagonista es una guionista que está escribiendo un guión.

El segundo elemento principal de la novela es la empatía. A lo largo del metraje se presenta a una serie de personajes que pasan por diversidad de crisis emocionales y diversos duelos y que a su vez empatizan con las crisis y duelos del resto de personajes, un elemento  autobiográfico que Almodóvar ya ha reflejado en otras obras anteriores, incluida la muerte de una madre. A Hilario le llamó la atención que los personajes se mostraban a menudo medicándose. Y es un reflejo de realidad social actual. Según un estudio sobre salud mental de 2025 desarrollado por la empresa Ipsos y elaborado a partir de 17.000 encuestas realizadas a personas de entre 18 y 75 años, de 16 países del mundo, concluye que el 41% de las personas entrevistadas en España dijo tener que haber recurrido a ayuda profesional con medicación, el país con mayor uso de fármacos de la muestra. La novela también es autocrítica y, entre otras autoobjeciones, se destaca como uno de los personajes, el bombero inspirado en la pareja del guionista, también sufre pero nadie parece empatizar con su sufrimiento, un estado de lógica ansiedad por todo el dolor que una persona bombera observa en su trabajo diario, como las personas profesionales de la medicina y la enfermería, entre otras (aunque también se sugiere someramente un problema con su padre, podría ser también un duelo). 

Ya he mencionado que hay varios elementos autobiográficos, incluidos la muerte de una madre, pero Hilario me descubrió otro: Durante más de una década, Almodóvar trabajó en Telefónica, entre principios de los años 70 y comienzos de los 80, en un puesto administrativo. Y son casi icónicas las imágenes de sus personajes hablando por teléfono. En esta novela hay incluso un personaje, además muy relevante, la pareja de la protagonista, asistenta del guionista, que no aparece en pantalla, solo se describe a través de llamadas telefónicas. Personaje tan relevante que su insinuación en el guion supone un enfrentamiento entre el guionista y su asistenta que termina generando un giro final en la novela. 

Algo habitual en el cine, no sólo el de Almodóvar, son los cameos. En este caso aparecen con pequeños papeles, Carmen Machi, Rossy de Palma, Gloria Muñoz (con 77 años). Incluso un supuesto personaje invitado a la fiesta de Rossy, aunque no lo vemos en la pantalla, Baremboim. Y Amaia Romero que canta la canción principal de la película, una versión de la canción de Chavela Vargas: "Las simples cosas":

Como mera anécdota, en todas las películas de Almodóvar aparece una escena en la que un personaje da una explicación de algo útil, cotidiano, cultural. Recuerdo por ejemplo la receta del gazpacho en "Mujeres al borde de un ataque de nervios", o el emplaste para curar la pezuña de un equino de la película "Átame". En esta novela nos explican qué son los socos de Lanzarote, pequeños muros de piedra volcánica diseñados para proteger los cultivos del viento. Nosotros tuvimos oportunidad de verlos en nuestro viaje a Fuerteventura y Lanzarote. Y, desde luego este deslumbrante paisaje es una de las escenas que hay que ver necesariamente en la gran pantalla. Lo siento por quienes solo pueden ven cine en las pantallas caseras de televisión. 

Una novela filmada de obligada lectura. La recomiendo cien por cien. Y, de camino, anticipo este necesario y obligatorio documental de Eduardo Casanova y Jordi Évole: "Sidosa".







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