INCONTROLABLE (LO PROMETO)

El viernes 8 de mayo estuvimos en los Cines Renoir para conmovernos con esta película biográfica dirigida y con guion de Kirk Jones y protagonizada por Robert Aramayo, quien, por este papel ha obtenido el Premio Bafta al mejor  actor y el Premio British Independent Film Awards a la mejor interpretación protagonista.

La historia es conmovedora porque narra la biografía de John Davidson, persona activista escocesa de 54 años (el 1 de junio cumplirá 55) que trabaja por la concienciación del Síndrome de Tourette. A sus 16 años ya protagonizó el documental de la BBC "John's Not Mad", en el que se explicaba como se vive con el Tourette en el día a día. Todo lo que vemos en la pantalla, tanto lo doloroso como lo esperanzador son hechos reales sufridos y vividos por Davidson. 

El síndrome de Tourette se muestra como una dificultad para controlar una serie de tics y de expresiones verbales. En cuanto a los tics no es nada especial, una forma de TOC, aunque incluyen movimientos como golpes o puñetazos. Pero lo que lo hace más complicado de vivir y compartir son las expresiones verbales, a menudo insultos machistas, homofobos o racistas. Pero, tal como lo muestra la película también hay una tendencia a no poder mentir u ocultar lo que se siente, expresiones inconvenientes y poco delicadas, o incluso autodenuncias. 

Es una película conmovedora y a la vez concienciadora. Son siempre acciones y expresiones incontrolables, pero quienes las escuchan se sienten agredidas. El título original "I Swear" hace hincapié en el hecho de que la persona que sufre el síndrome promete y jura que no lo dice o hace con mala intención. Esto llegó en la historia real hasta los tribunales. Y, también, llega a que, ante la incapacidad de autocontrolarse y el rechazo social, las personas afectadas por este síndrome hayan llegado a desear suicidarse.

Yo he visto por las calles de Madrid personas que se pasean y van prefiriendo insultos a voz en grito. Ignoro si se trataban de síndrome de Tourette, pero es el mismo tipo de tic. La mayoría de la gente no suele responder porque es evidente que lo hacen sin dirigirse específicamente a personas concretas, pero procuramos alejarnos por si la violencia verbal llegara a ser física. En general tendemos a reírnos y burlarnos. Desde mi identidad queer considero que burlarse de cualquier persona por el hecho de ser es queerfobia. Incluso aunque al pasar junto a esa persona te espete una expresión que nos pueda parecer hiriente, si nos parásemos a hablar con esa persona descubriríamos que no es en absoluto queerfóbica. O no necesariamente, que de todo puede haber, claro.

Un film muy importante. Recomendable para todos los públicos pero especialmente para público feminista, queer, antirracista y solitario.  

 


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