EL CORO DE PRAGA
Película dirigida y con guion del checo Ondrej Provaznik y protagonizada por Katerina Falbrova.
Una película estremecedora y humanista, donde una joven es víctima de un abusador que aprovecha las ilusiones de la joven por pertenecer a un coro de prestigio para seducirla.
Katerina Falbrova tiene actualmente casi 17 años (nació en septiembre de 2009), cuando rodó la película tenía 13, la misma edad del personaje que interpreta. El director cuenta en la hoja de sala que: "Desde el principio tuvimos claro que estábamos contando una película sobre el trauma y que no podíamos traumatizar a nadie en el proceso". Estas declaraciones me recuerdan a otras que hizo Almodóvar cuando rodó "La mala educación", venía a decir que lo más difícil fue rodar las escenas de los abusos a menores. Porque de alguna forma los y las menores durante el rodaje están sintiendo y vivenciando los abusos. He visto alguna otra película donde los papeles de menores eran interpretados por personas ya adultas con apariencia de menores. En cualquier caso siempre la dramatización ha sido utilizada una herramienta pedagógica de enseñanza/ aprendizaje.
También cuenta el director que "entrevistó a supervivientes, mujeres que habían formado parte del coro Bambini di Praga, que inspiró la historia de la película, y descubrió que él también tenía ciertos prejuicios sobre este tipo de violencia". Supongo que todo el mundo tenemos prejuicios sobre el tema, dependiendo de la formación que hayamos recibido (por ejemplo durante décadas las niñas eran educadas para de adultas ser obedientes y complacer a sus futuros maridos), de la cultura (recordemos que hay aún países donde las niñas son obligadas al matrimonio con hombres adultos), de los posicionamientos políticos (denunciamos que hay partidos políticos que niegan la violencia de género y son votados por un amplio espectro de ciudadanía), incluso dependiendo en algunos casos del género o la identidad que asumamos.
Algo que me impactó en el guion es cómo el resto de jóvenes por un lado parecen asumir los abusos, por ejemplo cuando hacen una especie de "porra" para anticipar quienes van a ser elegidas guiándose por las veces en que el peroetrador les lanzaba miradas (no especifican "lascivas" pero lo dan a entender), y por otro lado lo rechazan como cuando la hermana de la protagonista no quiere participar de la camaradería del perpetrador cantando pop con el resto de compañeras.
La dirección es de lo más respetuosa. Las escenas de abusos son muy discretas y nada explícitas incluida la violación.
Y me encantó la metáfora poética, humanista y específicamente sorora del "vértigo", no lo detallo porque es lo más destacable, para mí, del guion.
Lo peor de la sesión es que la sala estaba vacía, estuvimos viendo la película solos mi pareja y yo. Una pena que un producto tan pedagógico, tan cultural, tan feminista, tan juvenil, tan necesario, no tenga repercusión. Yo, desde luego, la recomiendo cien por cien.

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